Eran sobre las 20:30 horas cuando algunos costaleros empezaban a llegar a la Casa de Hermandad, se empezaba a llenar de gente, se empezaban a ver como se hacian las ropas.
Poco a poco cada uno de los costaleros que componen la cuadrilla de nuestra Señora de la Unidad, escucharon bajo el paso unas palabras que D. Juan Félix Ruiz Lama S.J., consiliario de nuestra Hermandad nos dedicó, contándonos sus vivencias cuando nos vió por primera vez el Sábado de Pasión del año 2010:
"Llegaba tarde al barrio para ver salir
de su casa a Nuestra Señora de la Unidad. Cuando llegué a Piedras Redondas la
Virgen estaba ya en la calle en medio de sus hijos, era una noche fría, pero
ella había salido a la calle llevada a hombros por un puñado de hombres y
mujeres que en sus costales soportaban el peso del paso y en su corazón
llevaban a la Señora.
Vi a lo lejos un
buen grupo de parroquianos, en silencio, aguardándola, como quien espera lo más
grande… y traté de escudriñar sus pensamientos: ¡madre trabajo para mi hijo!,
¡madrecita de la unidad que mi hijo sane!, ¡virgencita dame fuerzas para
soportar mi soledad!, ¡Virgen María ilusión y esperanza para nuestros jóvenes!…
en cada corazón una esperanza, en cada corazón un ruego a la santísima Virgen.
Cuando
llegué a la esquina la Virgen bajaba por la calle de la Sierra del Fondón.
Escuché aplausos y pregunté qué ocurría. Está lloviendo pétalos de flores para
la Virgen, me dijeron con lágrimas en los ojos. Corrí para ver la petalada, pero una vez más llegaba tarde.
La virgen estaba parada, en silencio, al calor de sus velas encendidas. Me fui
haciendo sitio entre la gente cuando escuché: tac, tac,… tac. ¡Al cielo con
ella!. Y la vi como ascendía a los hombros de sus costaleros avanzando
majestuosa con sus manos abiertas a todos.
Fue
la primera vez que la vi en la calle y tan engalanada. La vi elevarse al cielo
y caminar en su barrio entre sus hijos e hijas que con velas la iluminaban.
Despacio al compás de la música se balanceaba. Y la seguí hasta encerrarse en
su humilde casa. En la entrada se agolpaban hombres y mujeres, nerviosos por su
llegada. Al fin en las puertas de su casa, arropada por su gente entraba en su
Iglesia. Pero de nuevo salía, le costaba alejarse de quienes tanto la amaban.
Una
vez dentro una nueva levantá, María está en casa, sus hijos la miraban.
Lágrimas en sus ojos, quebranto en su garganta, cansados de la dura jornada,
pero contentos porque una vez más, la última de esta Semana Santa, en sus costales
la llevaban. ¡Viva María Santísima de la unidad! alguien gritó. Un viva de
todos los hermanos resonó al unísono en el templo: ¡Viva!
Este
año me habéis brindado, hermanos, que sea yo el que de ese tac, tac para la
primera levantá, Es un honor para mí porque sé el esfuerzo que conlleva, no
solo sacar a Nuestra Señora a la calle, sino llevar su deseo, que no es otro
que el de su hijo, a nuestro barrio y a nuestra parroquia. Se las horas de
trabajo que lleváis, no solo para sacarla
a la calle, sino para que a nadie le falte, para que los jóvenes tengan
un sitio, para que a nuestra parroquia no le falte nada, para que los hermanos
tengan una buena convivencia… Sé lo que habéis realizado durante este año y la
ilusión, esfuerzo y trabajo desinteresado que habéis puesto no solo en la
hermandad, sino también por vuestro barrio y vuestra parroquia, por eso es un
honor hacer esta primera levantá y decir en voz muy alta:
¡Que Viva María Santísima de la unidad
en nuestro corazón!"
Al terminar estas palabras salidas del corazón de nuestro consiliario se procedió a la primera levantá de la parihuela de la Unidad.
Una vez realizada la primera levantá, D. Adrian Martínez Carretero, Hermano Mayor de nuestra Hermandad y capataz del paso de palio procedió regalarle de parte de toda la Hermandad a D. Juan Félix un alba, túnica que estrenará el dia de la Solemne Bendicion de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Paz en su Flagelación el dia 4 de Marzo de este mismo año 2012.
Al finalizar, se realizó el primer ensayo por las calles del barrio de Piedras Redondas.